FILOSOFÍA PEDAGÓGICA

La experiencia dada por los más de 20 años ejerciendo la docencia de la música y del saxofón, los 5 años de experiencia como Profesor Titular de la Cátedra de Saxofón del Instituto Universitario Patagónico de las Artes, los 2 años de enseñanza del saxofón en la University of Florida, y los 5 años como Maestro de Teoría Musical e Historia de la Música en escuelas primarias y secundarias a sido la base de una filosofía de enseñanza que aquí se transmite. Sumado a su vez a los años transcurridos como estudiante, el paso por la universidad, la maestría, y el doctorado, donde se absorbieron distintas metodologías pedagógicas de los profesores con los que se trabajó en las diferentes áreas. Así mismo, se basa en conceptos teóricos adquiridos en cursos de pedagogía y en diferentes lecturas, asociadas mayormente con las teorías constructivistas asociadas a la pedagogía de la música.

Bajo esta concepción, se puede afirmar que la enseñanza de la música posee una particularidad reflejada en la interacción continua y prolongada entre el estudiante y el profesor —o quizás mejor denominado “tutor”—. Esta interacción, por lo tanto, debe estar basada en una sólida relación interpersonal, fortalecida en el respeto y la comunicación fluida. Se considera que la docencia no es un estadio aislado de los procesos interpersonales que se vivencian en esta interacción, por esta razón, los aspectos relacionales cumplen un rol fundamental en el proceso de traspaso del conocimiento.

A su vez, el entusiasmo característico que se observa en aquellos hacer música debe ser un elemento a considerar cuidadosamente por el tutor, transformándolo en una herramienta que mantenga al estudiante en un buen nivel de interés y fluidez durante el proceso de aprendizaje. Se parte de la premisa de que sin entusiasmo, el acto de hacer música carece de su sentido más inmediato, que es la realización de la persona en un acto de comunicación a través de la expresión artística. El tutor debe generar desafíos acordes a las habilidades del estudiante, asi se entiende que si el desafío es muy grande, este va a generar la sensación de ansiedad, si las habilidades sobrepasan los desafíos, tiende a despertarse un sentimiento de aburrimiento o desinterés. La enseñanza debe ser un equilibrio constante entre el contenido de la clase y la expectativa del estudiante. El profesor tiene que saber percibir sus expectativas y habilidades, y al mismo tiempo rediseñar, en base a ellas, las técnicas y los conceptos elaborados previamente.

A su vez, los programas deben ser equilibrados entre los conceptos teóricos y las actividades prácticas. Es importante que el estudiante pueda aplicar constantemente los conceptos que adquiere como ideas abstractas. La incorporación del nuevo material debe ser igual a la reflexión de ese material en una actividad o producto concreto. El estudiante tiene que ser capaz de experimentar en el proceso, la internalización (ethos), y la externalización (catarsis) del concepto dado por el tutor.

El educador tiene que estar centrado en el proceso de aprendizaje del estudiante y no sólo en la instancia final referente al examen o evaluación. Este debe considerar todas las habilidades y los aspectos sociales que el estudiante presenta al comienzo de ese proceso, para luego compararlas con aquellos que surgen al culminarlo. Basándose en un enfoque que contenga un sentido más holístico e integral, el tutor tiene que ser consciente de los diferentes aspectos que se manifestarán en el proceso de aprendizaje. Algunos de estos aspectos incluirán el entorno social y familiar, la personalidad, y las capacidades y tiempos de asimilación y aprendizaje del estudiante.

Para concluir, una buena y exitosa experiencia de enseñanza/aprendizaje debe basarse en el conocimiento y experiencia del tutor, en la interacción que él logra con el estudiante, y en lo que el propio estudiante propone desde su realidad y capacidades. La enseñanza es un acto creativo que debe ser pulido tanto así como se pule la práctica instrumental, sus desafíos deben provocar el estímulo y la readaptación constante, y sus límites expandidos de manera que generen crecimiento y autorrealización.